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El metaverso y la universidad

El metaverso y la universidad

Por Javier Albusac (subdirector de títulos y promoción)

Abril de 2030. El uso extendido de gafas de Realidad Virtual (RV) y el metaverso ayudan a aliviar la sensación angustiosa de reclusión. Al igual que hace diez años, miro por la ventana, veo como crece la hierba sin pedir permiso y anhelo la libertad con la que se mueven los pájaros, ajenos a todo lo que sucede.

Desde que la presidenta del gobierno anunciara un nuevo confinamiento, el segundo en diez años, la venta de gafas de RV se ha disparado; algunos han decidido renovar los modelos que ya tenían, y otros han decidido por fin dar el paso de utilizarlas por primera vez (cada vez quedan menos). El consumo de energía a causa de actividades que se desarrollan en el metaverso (llamemos así a varios universos virtuales) se ha disparado, y me pregunto que estarán pensando mi compañera Coral Calero y el Green Team.

Hoy es la Jornada de Puertas Abiertas en la Escuela Superior de Informática, uno de esos días que marcas en el calendario como especiales y en el que recibes a las familias de los estudiantes que nos acompañarán en el próximo curso 2030-2031. En esta ocasión, tendrá que ser en el metaverso donde hemos preparado un recorrido virtual.

Me levanto, abro la nevera, y no hay nada para desayunar. Pongo sobre mi cabeza mis Oculus Quest 10 y entro al metaverso (la primera vez en todo el día, no será la única), en concreto, a un supermercado. Aún recuerdo una de mis primeras gafas VR, las Oculus Quest 2 en 2021, donde la calidad de inmersión ya dio un salto importante con respecto a años anteriores y el precio era asequible (350€). Las utilizábamos en el grupo AIR en un proyecto de investigación nacional coordinado con el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo [1], donde desarrollábamos terapias inmersivas para la rehabilitación de miembros superiores. Nos preocupábamos por crear entornos virtuales que se adaptaran automáticamente a las condiciones de cada paciente y hacerlos así accesibles.

La sensación de inmersión con las gafas actuales es casi total. La RV ha revolucionado también el comercio electrónico, VR-Commerce le llaman. Ha revitalizado al pequeño comercio, pequeñas tiendas de barrio pueden mostrarse en el metaverso como grandes centros comerciales que no tienen nada que envidiar al mismísimo Corte Inglés. Puedo andar por los pasillos del supermercado y examinar los productos tal como si estuviera en el lugar. Digo casi, porque lo de los olores aún no está muy bien conseguido, ¡una pena! no poder oler la naranja que tengo entre mis manos. Sí que la siento, tengo puesto el traje y el guante háptico, pero solo noto la presión en mis dedos, no puedo percibir la textura de la naranja, así que me daría igual coger una naranja o un melocotón.

Los módulos de Inteligencia Artificial (IA) me lanzan recomendaciones basadas en los productos que faltan en casa y los que son de mi agrado. En otras entran en un terreno más personal: una de las recomendaciones es la compra de compresas con alas; saben quién es mi mujer y conocen su ciclo menstrual. Se le eriza el vello a uno al percatarse de la cantidad de información que manejan sobre nosotros y las personas con las que estamos relacionados. De cualquier forma, se agradece, las recomendaciones agilizan el proceso de compra y digamos que no es lo que más me apasiona. A veces me paro a pensar si me estoy perdiendo muchas cosas por hacer demasiado caso a estas recomendaciones, en ocasiones sesgadas y tendenciosas por intereses comerciales.

Finalizo mi compra, en 30 minutos estarán los productos en casa, un dron los dejará en el patio de fuera. Esta vez sí he avisado a mi vecino Jorge, de 89 años, para que no le pille desprevenido porque ¡le dan pánico!. ¡Hijos de Belcebú!, gritaba la última vez mientras permanecía en calzoncillos en la puerta de su casa. En el anterior confinamiento los pedidos los traía Juan, en su furgoneta blanca, y siempre manteníamos una agradable conversación. No me importaría esperar más tiempo para que fuera él quien viniera y mantener así contacto humano, pero en esta ocasión la cosa pinta algo peor y no permiten salir a nadie por el momento. Suerte que estamos preparados tecnológicamente para la situación.

Hago algo de tiempo mientras llega mi pedido y reviso las últimas noticias en el metaverso. La actividad deportiva presencial se ha detenido en seco, por lo que tendremos que conformarnos con los e-sports, que hoy en día gozan de gran popularidad y favorecen al crecimiento económico. Si algo bueno ha traído el metaverso es la capacidad para crear mundos inclusivos y accesibles. Visualizo competiciones en la que los deportistas pueden mostrarse como desean y sin barrera física alguna. En el resumen de la jornada sobre frisbee extremo que estoy viendo participan conjuntamente hombres y mujeres, en uno de los equipos hay un jugador con lesión de médula y a otro le falta un brazo, en el otro equipo uno de los mejores jugadores sufre ELA. Nada de ello importa, en el espacio virtual todos compiten en equidad de condiciones y oportunidades.

Llega el momento de recibir a las familias en la jornada de puertas abiertas y compruebo que la versión virtual de la Escuela: salón de actos, pasillos, aulas, laboratorios, etc. esté preparada. Todo impoluto, otra de las ventajas del metaverso, no se ensucia. Decido que mi avatar vaya vestido con traje y corbata, mientras, en casa, sigo en pijama. El estar vestido así me crea cierta incomodidad, puede parecer una tontería, pero así siento que no estoy siendo totalmente honesto con las familias que nos visitan, e incluso siento cierto pudor, ¡qué pensarían si supieran que los estoy recibiendo en pijama!. Decido vestirme en casa igual que mi avatar y ahora me siento algo ridículo, aunque lo prefiero frente a la sensación anterior.

Me encuentro en una réplica virtual y exacta de nuestro salón de actos, y observo como comienzan a entrar los visitantes.  Cada uno de ellos representado mediante un avatar. Algunos de los avatares corresponden exactamente con el aspecto físico de cada individuo, o eso creo, y otros han optado por otro tipo de avatares un tanto peculiares. Aún me cuesta asimilar la mezcla de personas con otros personajes animados, con cabezas de oso, espaldas aladas, cola de dragón … una escena un tanto surrealista, digna de una obra de Max Ernst.

A pesar de ser virtuales, los visitantes ocupan un espacio físico en el entorno tridimensional que hemos modelado, habilitado para 150 personas. Por suerte o por desgracia, comienzo a comprobar que se aglomeran demasiadas personas en el espacio creado, ¡son más de 350 y no va a quedar espacio para las escenas que les he preparado!. Tres de los estudiantes son sordos, y otros quince de Universidades extranjeras como Michigan, Londres, Helsinki, Hong Kong o Nueva Delhi. Suerte que la UCLM contrató el servicio de traducción automática para avatares y se traduce en vivo todo aquello que voy comentando, en cualquier idioma y lenguaje de signos.  Mientras nuestros visitantes siguen accediendo al recinto, decido modificarlo y ampliar su aforo. Una suerte también que en la mañana anterior hubiera contemplado esta posibilidad y hubiera programado un sencillo script, por lo que solo tuve que ejecutarlo. ¡Listo!, ahora nuestro salón de actos tiene el doble de capacidad. Nuestra área de infraestructuras en la UCLM puede respirar tranquila, no será necesario comenzar una obra de reestructuración y tampoco supondrá coste alguno.

La verdad que el número de visitantes no me sorprende. El interés por la Ingeniería Informática siempre ha ido en aumento, pero en los últimos años, con la aparición del metaverso se ha incrementado aún más. También entre mujeres, que hoy suponen el 50% de estudiantes en nuestra Escuela. Han aparecido gran cantidad de nuevos puestos de trabajo en los que es fundamental disponer de una base de conocimiento tecnológica adecuada, y a las empresas les cuesta cubrir los puestos de trabajo que demandan. Incluso algunos de nuestros egresados y egresadas decidieron emprender en este ámbito y sus empresas funcionan realmente bien.

Mientras los visitantes terminan de sentarse, compruebo las conexiones y que el flujo de transmisión de vídeo a alta calidad en 8K es fluido. Afortunadamente la mayoría de visitantes cuentan con conexiones 5G y algunos con 6G, si no, sería inviable. Sigue habiendo reacios a las nuevas tecnologías, siempre ha sido así, y para ellos hemos preparado una visita alternativa y en paralelo, que podrán seguir mediante sus teléfonos móviles. Como diría Confucio “Los cambios pueden tener lugar despacio. Lo importante es que tengan lugar”, así que aprovecharemos también la mañana para intentar convencerles. La Realidad Virtual me ayuda a escenificar, sobre el entorno que compartimos las ideas que pretendo transmitirles. Los asistentes han quedado bastante impresionados con algunas de las aplicaciones de los proyectos en los que participamos y cómo pueden ayudar a mejorar el mundo.

La jornada transcurre realmente bien. Les hablo de lo maravillosa que es la profesión de Ingeniero/a en Informática desde mi punto de vista, las magníficas posibilidades que ofrece, y lo que la ESI como centro que imparte el título puede aportarles. Los conocimientos que adquirirán les permitirán crear y desarrollar todo aquello que imaginen en un mundo cada vez más digitalizado. Es lo más parecido a tener super poderes ¿verdad?

Por la tarde, me reúno como profesor de Realidad Virtual y Aumentada, con los profesores y profesoras de Computación de Altas Prestaciones y Desarrollo de Sistemas Inteligentes, junto con los estudiantes del Máster. Hemos preparado una actividad coordinada en donde podremos observar y manipular, en medio del aula virtual, una recreación exacta de un computador cuántico (de una nueva edad dorada para la informática hablaba Mario Piattini en 2022, no se equivocó), conectado con su versión real en el Supercomputing Center (BSC) de Barcelona. Le llaman mundos gemelos (omniverso para otros), conexión entre el mundo virtual y real, tal que cualquier acción sobre el mundo virtual tiene un efecto directo en el real. Sobre esto también sabe un rato el grupo de investigación ARCO de la ESI. Hemos conseguido una licencia temporal para que nuestros estudiantes puedan utilizarlo. Aún son demasiado caros y no nos podemos permitir tener uno propio. Hay tantos datos que se generan en el metaverso, que los alumnos han pasado la tarde aplicando algoritmos de Deep Learning para extraer conocimiento útil. Les ha encantado la experiencia.

Acaba la jornada laboral y el metaverso también me ofrece opciones de ocio interesantes. En los últimos días he visitado la Patagonia, he paseado por el Trastevere, he meditado en Nepal con monjes budistas, he presenciado una discusión entre Platón y Aristóteles, me he tirado en paracaídas, me he partido la cara con Rocky Balboa, casi echo el hígado jugando contra Rafa Nadal en la Philippe Chatrier, he disfrutado del último concierto de Queen en Wembley, he visto desde el palco del Santiago Bernabéu el último Real Madrid – FC. Barcelona tal como si estuviera en el propio estadio, y he visitado exposiciones de arte de contenidos NFT, distribuidos con blockchain y adquiridos con criptomonedas. Los que se dedican a la ciberseguridad no dan abasto con tanto frente abierto. ¡Una locura!, tanto que me he atrevido a pedir hora en la consulta de Sigmund Freud virtual, pero no ha habido suerte, estaba lleno.  Hoy, uno de los agentes de IA, que saben todo sobre nosotros, me recomienda visitar las Minas de Almadén, Patrimonio de la Humanidad.  No lo dudo un momento e invito a mi mujer e hijos a que las disfruten conmigo y les prometo que cuando termine el confinamiento iremos a visitarlas de verdad. Además, el recorrido incluye una vista a la Real Cárcel de Forzados, en la EIMIA, 2×1 ¡estamos de suerte!.

Va llegando el final del día y continúo en el metaverso preguntando cómo le ha ido el día a uno de mis hijos que está fuera disfrutando una beca ERASMUS+. La RV me hace sentirlo más cerca, y a la vez tan lejos. Mi otro hijo duerme en casa, y agradezco poder aún verle a través de mis propios ojos y no mediante un avatar, poder olerlo, tocarlo, en definitiva, sentirlo. Me tumbo en la cama y sin ningún elemento extraño sobre mis ojos reflexiono sobre cómo fue el día, sobre cómo ha cambiado el mundo, tanto y en tan poco tiempo … un mundo cada vez más extraño para mí.

ACTUALIZACIÓN:

Abril de 2031. Hemos retomado la normalidad, disfrutamos de actividades presenciales y continuamos utilizando las maravillosas posibilidades que nos ofrece el metaverso, pero lo hacemos con responsabilidad y moderación, sin olvidar el mundo al que pertenecemos. En la Escuela mantenemos su uso en muchas de las asignaturas, y UCLMdivulga y otras Escuelas/Facultades como Arquitectura, Medicina, Enfermería o Historia le están sacando mucho partido. Sin ir más lejos, el otro día tuvieron que atender a un estudiante porque se mareó al presenciar la batalla de Alarcos. El creador de contenidos se pasó un poco con el nivel de realismo.  Ya les avisó el profesor emérito Francisco Ruiz Gómez de que no era necesario ser tan explícitos.

Ahora que todo parece que vuelve a la normalidad, esperemos que los líderes mundiales no decidan aburrirse y emprender una nueva guerra que provoque una nueva visita del fantasma de la estanflación. Es viernes y son las 14h, dejo las gafas de RV en la mesa y he quedado con Pepe, Carlos y David para tomar una cerveza. De momento, no hay nada en el metaverso que pueda superar esto.


[1] Desarrollo, implementación y despliegue en la nube de la plataforma REHAB-IMMERSIVE de los miembros superiores. Proyectos de I+D+i, en el marco de los Programas Estatales de Generación de Conocimiento y Fortalecimiento Científico y Tecnológico del Sistema de I+D+i y de I+D+i orientada a los Retos de la Sociedad, en la Convocatoria 2020. Financiación: 153.670 €, 2021-2024. Investigadores principales: Javier Albusac y Carlos González Morcillo.

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