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Carpe diem

José Jesús Castro Sánchez esi uclm

Carpe diem

Por José Jesús Castro-Schez (Catedrático del área de LSI).

Siempre me he considerado un afortunado por poder dedicarme a lo que más me gusta: la docencia. Una pasión que heredé de mi padre, que fue maestro y al que veía preparar materiales y actividades ingeniosas, empleando los pocos recursos que había, pero innovadores por su originalidad. Materiales y actividades que eran empleados luego en clase para trabajar los contenidos de las materias que el impartía: matemáticas, historia,… Todavía, si cierro los ojos, le recuerdo con restos de tiza en los pantalones cuando llegaba a casa, y su cara de satisfacción cuando lograba los avances esperados con sus estudiantes o, su cara pensativa ideando nuevas cosas, cuando no. Era un maestro que enseñaba desde la emoción y el cariño.

Juan Castro Valladares

Está claro, me apasiona la docencia, he crecido en ese ambiente, pero ¿qué significa ser docente? Ser docente es algo más que entrar en clase para explicar unos contenidos y exigir a tus alumnos la adquisición de unos conceptos. Es algo más que plantear pruebas, exámenes que permitan poner unas notas a los alumnos acordes con los resultados obtenidos en ellas. Ser docente es tratar con jóvenes que como cualquier persona tiene sus peculiaridades, sus problemas, que sienten, se emocionan y por supuesto tienen sus objetivos basados en sus deseos y anhelos.

Un buen docente debe implicarse con sus alumnos, entenderlos, respetarlos… en definitiva debe ser comprensivo y sobre todo humano. Debe confiar en ellos y en sus capacidades para lograr el éxito. Debe crear espacios de trabajo agradables que permitan el aprendizaje.

Hace ya algún tiempo leía una reseña sobre una conferencia impartida en la Universidad de Piura de Perú, por el Profesor Dr. Pablo Ferreiro en la que, entre otras cosas, presenta las claves para ser un «buen profesor». Algunas de las cosas que les decía a los docentes en su conferencia eran: «Los estudiantes son la razón de ser de los profesores, por lo que hay que servirlos, con respeto y con tiempo de calidad». Efectivamente, el centro de todo el proceso, son ellos, los alumnos y su aprendizaje, por lo que debemos dedicarles todo el tiempo necesario.

Hay muchas más frases de la conferencia que me llamaron la atención, como «enseñar a los alumnos a desarrollar virtudes y valores trascendentales», «desarrollar la confianza con los alumnos», «comprometerse con los alumnos para conseguir que ellos se comprometan con nosotros», «ayudar a los alumnos a desarrollarse como ciudadanos», y muchas otras más.

Cuando pensamos en el aprendizaje solemos hacerlo en el contexto de nuestras clases, y preparamos materiales para ellas, de manera que el alumno se motive por aprender y aprenda… pero la motivación, y sobre todo el aprendizaje, puede y debe ocurrir también fuera del aula y debemos estar dispuestos y disponibles para que ocurra… Además, suele ser en experiencias “fuera del aula tradicional” donde se establece una relación que facilita la enseñanza y aprendizaje.

Desde el año 2015, vengo realizando en nuestra escuela experiencias de aprendizaje basado en proyectos y aprendizaje servicio, que me ha permitido conocer y tratar con jóvenes que hacen cosas diferentes, distintas, implicando muchas veces pequeños sacrificios, pero que siempre están dispuestos a ayudar en aras de hacer algo de utilidad para otras personas que los necesitan. Y esto me permite comprobar los grandes valores que tienen nuestros jóvenes. Son generosos, comprometidos y están dispuestos a mirar hacia aquellos lugares en los que se les necesita, no rehúyen la responsabilidad, incluso la buscan, complicándose la vida por los demás. No hablo de sus conocimientos o de sus capacidades o habilidades, que merecen otra entrada, sólo me estoy refiriendo a los valores que gobiernan su forma de actuar y que marcan su forma de ser. Son jóvenes DIEZ, jóvenes que merece la pena tener cerca. Sin duda alguna son jóvenes que yo contrataría para mi empresa o que querría a mi lado en cualquier proyecto.

Desde la Dirección de la Escuela se está haciendo un gran esfuerzo por crear ambientes agradables, proponer actividades no académicas de diversa índole y potenciar actividades de responsabilidad social como “ResiCLA Y AYUDA” que permitan la relación entre profesorado y alumnos, en los que se puedan llevar a cabo aprendizajes y enseñanzas, voluntarias e involuntarias, fuera del aula. Está en nuestras manos aprovecharlo como docentes y como alumnos. El Dr. Pablo Ferreiro en su conferencia les decía a los docentes: «Si no te diviertes enseñando, dedícate a otra cosa», yo modificaría el mensaje un poco: «Si no te diviertes enseñando, algo va mal, replantéate cómo lo estás haciendo» y añadiría algo para los alumnos que estén leyendo este artículo de opinión: «Si no te diviertes aprendiendo, si no colaboras en el aprendizaje, no estás aprovechando el momento». CARPE DIEM.

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